Estrategia

Del clic al primer depósito: cómo diseñar un embudo que convierte

12 de julio de 2026 · 6 min de lectura

Traer tráfico es la parte fácil. Lo difícil es acompañar a esa persona desde el primer clic hasta la acción que de verdad vale: comprar, registrarse o —en iGaming— hacer el primer depósito. Para eso existe el embudo.

Qué es un embudo de conversión

Un embudo de conversión es el recorrido por etapas que hace una persona desde que descubre tu marca hasta que realiza la acción de valor. Se llama “embudo” porque en cada etapa se pierde gente: muchos entran arriba, pocos llegan abajo. El trabajo del marketing es reducir esas fugas etapa por etapa.

De dónde viene la idea

El concepto no es nuevo. Conceptualmente, el embudo se remonta a 1898 y al modelo AIDA (Atención, Interés, Deseo, Acción). El problema del AIDA es que se detiene en la compra.

Por eso, en 2007 el inversionista Dave McClure (fundador de 500 Startups) propuso el framework AARRR, también llamado “métricas pirata”, que extiende el embudo más allá de la venta. Sus cinco etapas son:

  • Adquisición (Acquisition): cómo te encuentra el usuario — SEO, redes, pauta, referidos.
  • Activación (Activation): la primera acción valiosa tras ese primer contacto.
  • Retención (Retention): si el usuario vuelve y sigue usando el producto.
  • Ingresos (Revenue): si está dispuesto a pagar.
  • Referido (Referral): si le gusta lo suficiente como para recomendarte.
McClure creó el modelo porque veía a muchas startups distraídas con métricas superficiales —como los “me gusta”— en lugar de las que de verdad se conectan con la conversión y el crecimiento. Esa es la lección central: mide lo que mueve el negocio, no lo que infla el ego.

Cómo se ve el embudo del clic al primer depósito

Si llevamos el AARRR a un operador de apuestas o a cualquier plataforma digital, el recorrido se ve así:

  • Adquisición → el clic: el anuncio o el contenido que trae al usuario al sitio.
  • Activación → el registro: la persona crea su cuenta. Aún no vale dinero, pero ya es tuya.
  • Ingresos → el primer depósito: el momento en que el usuario se vuelve cliente real.
  • Retención → los depósitos siguientes: donde de verdad se construye el valor a largo plazo.

El error clásico es enamorarse de la parte de arriba (clics baratos, muchos registros) y no medir si eso se convierte en depósitos. Un embudo bien diseño ilumina exactamente en qué paso se te está cayendo la gente para arreglar ese punto, y no gastar de más en llenar la boca del embudo.

En resumen

Un buen embudo no es un diagrama bonito: es una forma de ver el negocio por etapas y de atacar la fuga correcta. Desde el AIDA de 1898 hasta el AARRR de McClure, la idea de fondo es la misma —guiar a la persona paso a paso y medir cada transición— pero el foco moderno está en llegar hasta el ingreso y la retención, no solo hasta el clic.

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Fuentes

  1. FourWeekMBA — “AARRR Metrics: Complete Pirate Framework Guide” (origen del framework, Dave McClure, 500 Startups). fourweekmba.com/pirate-metrics
  2. Amplitude — “AARRR: Come Aboard the Pirate Metrics Framework” (definición de las cinco etapas). amplitude.com/blog/pirate-metrics-framework
  3. ProductPlan — “AARRR Pirate Metrics Framework” (glosario y etapas). productplan.com/glossary/aarrr-framework
  4. Sprints & Sneakers — “The Pirate Funnel (AARRR)” (relación con el modelo AIDA de 1898). sprintsandsneakers.com
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